Los papables del cónclave más impredecible: Italia ambiciona el poder, Hungría es el giro conservador y España podrá forjar las mayorías

Francisco murió este lunes sin un delfín. Y dejó abierto el cónclave para su sucesión, que arrancará en 15 días. Italia aspira a recuperar el papado con tres candidatos fuertes. El péndulo conservador europeo mira hacia Hungría. América, con la mayoría de cardenales enfrentados a Trump, Asia, con un favorito venido a menos y África, sin una candidatura potente, parten con pocas opciones.

PIETRO PAROLIN: El número dos, y gris, del papado de Francisco
Nacido en 1955. Miembro de la carrera diplomática vaticana. Secretario de Estado de la Santa Sede desde 2013. Ha ejercido de facto como el primer ministro de Bergoglio en casi todo su pontificado. Conocedor del mundo hispano americano en sus antiguos destinos en las nunciaturas de México y Venezuela. Durante los años de Francisco, se ha sabido manejar como un exquisito y prudente diplomático.
A FAVOR: Sería un papa de transición. No representaría una ruptura con Francisco, pero probablemente atenuaría sus excesos progresistas. Su gran experiencia diplomática fortalecería el papel de la Iglesia Católica en una crisis geopolítica como la que vivimos.
EN CONTRA: Su escaso carisma y su carácter tímido y apocado lo alejarían enormemente del carácter mediático de Francisco. Sería un hombre más de gobierno que popular. Probablemente un giro copernicano en la manera de comunicarse el papado.
HA DICHO: Respecto a la actual situación en Ucrania y respecto a una posible tregua, se ha posicionado en «insistir a nivel internacional en que haya un desarme general y controlado», añadiendo que «no podemos estar satisfechos con el rumbo que están tomando las cosas».

MATTEO ZUPPI: El mediador para la paz con origen progresista
Nacido también en 1955. Arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana. Miembro de la Comunidad de San Egidio. Fue testigo del desarme de ETA en Bayona, en 2017, y actualmente ha sido el enviado personal del Papa para mediar en la guerra de Ucrania. Es el preferido del sector italiano y, aunque tiene un nato origen progresista, ha sabido hacer cuidados guiños a los sectores más tradicionalistas.
A FAVOR: Sería un papa centrista y con un carisma mediático similar al de Bergoglio. Es el nombre que más ha venido sonando en los últimos tiempos como favorito en las quinielas y parecería ungido por el dedo de Francisco. Un papa que carece de delfín claro.
EN CONTRA: Demasiado italiano. Corre una opinión favorable a devolverle el papado a Italia que veremos cómo se acaba desarrollando, pero, en tal caso, Zuppi sería el más italiano de los papables.
HA DICHO: Él se define como «un cura de calle», lo cual le hace muy similar al papa argentino, que utilizaba el colectivo. En cuanto a la homosexualidad, el aborto y la eutanasia, ha tenido posturas ambivalentes, llegando a manifestar que la ley italiana sobre el aborto no debe ser cuestionada por tratarse de «una importante traducción laica».

PIERBATTISTA PIZZABALLA: Italiano ma non troppo con poder en Jerusalén
Miembro de la orden franciscana, nacido en 1965, actual patriarca latino de Jerusalén. Reside en Tierra Santa desde 1999 y no sólo es un perfecto conocedor de la problemática palestino-israelí, sino que es muy respetado por las dos partes en conflicto. La explosiva situación en Oriente Medio ha elevado su chance en el próximo conclave.
A FAVOR: Italiano ma non troppo. Se devolvería el papado al país transalpino, pero se le concedería a alguien que lleva más de 25 años fuera de la península itálica y que es ajeno a todo el entramado curial y episcopal. Aportaría un aire nuevo y un estilo no necesariamente similar al de Bergoglio.
EN CONTRA: Demasiado joven. Ha cumplido 60 años el mismo día de la muerte de Francisco y es difícil que se elija a un pontífice con tantos años de poder por delante. No han cesado todavía los resquemores sobre el larguísimo pontificado de Juan Pablo II, elegido con 58 años.
HA DICHO: Respecto al conflicto entre Israel y Palestina, ha declarado que «hasta que no nos decidamos a afrontar realmente los problemas que afligen a estos países y a estos pueblos desde hace décadas, me temo que nos veremos obligados a asistir a más violencia y más desgracias».

PÉTER ERDÖ: Conservador y bien visto, con la sombra de Orban
Este húngaro, nacido en 1952, es uno de los pocos cardenales electores que quedan creados por Juan Pablo II. Lleva 22 años en la sede Esztergom-Budapest y sería un candidato conservador que no sería mal visto como lo podrían ser los cardenales Muller, Sarah y Burke, que se han distinguido por sus posiciones contrarias a Francisco en los últimos años. Erdö nunca mostró la menor crítica al papa argentino.
A FAVOR: Su conservadurismo no sería una concesión al trumpismo, sino más bien una restauración de los postulados de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Falta ver si ello sería acogido por un colegio cardenalicio cuyos miembros, en abundante mayoría, deben el birrete a Bergoglio.
EN CONTRA: Es húngaro y, aunque ha sabido actuar con exquisita diplomacia entre Orban y Francisco, podría interpretarse su elección como un respaldo al actual primer ministro magiar y a su política anti-inmigratoria.
HA DICHO: «Si este fuera un momento de crisis, muchas tendencias desparecerían rápidamente, pero parece que estamos ante una crisis de largo plazo. La crisis siempre es sinónimo de peligro, pero también de oportunidad, pero es importante que nuestra identidad cristiana católica permanezca arraigada en lo más esencial».

JOSÉ TOLENTINO DE MENDOçA: Poeta cercano a Francisco, puente con América
Teólogo y poeta es este portugués de Madeira nacido en 1965, actual archivero y bibliotecario de la Santa Sede, quizás la persona más culta actualmente en el Vaticano. Bergogliano puro, fue elegido por el Papa tras oírle predicar unos ejercicios para la curia. Una de sus preocupaciones ha sido el acercamiento del mundo de la cultura a la Iglesia y a él se debe el Encuentro del Papa con los hombres de la cultura en 2023.
A FAVOR: El continuismo bergogliano se dotaría de una mayor impronta intelectual y teológica, cuyas carencias eran notables en el pontífice argentino. Su condición lusitana sería un puente entre Europa y el potente Brasil en un cónclave que no parece que vaya a repetir la elección de un iberoamericano.
EN CONTRA: Demasiado joven. Menor de 60 años y con muy poca experiencia pastoral, con sólo dos años de experiencia en el intrincado mundo curial. Quizás los argumentos de su francisquismo e intelectualidad sean ambivalentes y también jueguen en su contra.
HA DICHO: «La Iglesia debe ser pobre, austera, su riqueza debe estar al servicio de los últimos, debe ser una iglesia hospital de campaña, debe estar pegada a los necesitados».

JEAN-MARC AVELINE: El cardenal del Mediterráneo, con foco migratorio y diálogo con el mundo islámico
Nacido en la Argelia Francesa en 1958, con orígenes andaluces en sus antepasados, arzobispo de Marsella desde 2019, es uno de los purpurados más sensibles a la cuestión migratoria y más especializado en la crisis mediterránea. Ideológicamente se puede encasillar en el centrismo, pero con un fuerte componente social, que lo alejarían del mundo trumpista.
A FAVOR: Está muy bien considerado en el colegio cardenalicio por sus posturas equilibristas así como por su experiencia en el diálogo interreligioso. Ello le ha permitido excelentes contactos con el mundo islámico. Es el actual presidente del episcopado francés, una iglesia con cada vez mayor número de tradicionalistas, lo cual puede aportarle votos de este sector.
EN CONTRA: A pesar de sus orígenes argelinos, quizás sería demasiado eurocéntrico en un cónclave que ha abierto el abanico de representaciones a las periferias y, al igual que con Erdö, podría temerse una restauración wojtilyana.
HA DICHO: «Nuestra región también merecería una asamblea como la que hubo para la Amazonía, porque es un territorio con muchas aristas que se enfrenta a grandes desafíos como la guerra de Oriente Medio o el fenómeno de las migraciones», ha manifestado respecto al Mediterráneo.

JEAN-CLAUDE HOLLERICH: El jesuita que más mira a la mujer y lo LGTBI
Jesuita. Cardenal de Luxemburgo de 66 años, es uno de los cardenales más progresistas. Con él se podría abrir la veda de la abolición del celibato, la ordenación ministerial femenina y un mayor reconocimiento del mundo LGTBI. Muy europeísta, su elección sería entendida como un contrapeso a las tendencias conservadoras en la política europea.
A FAVOR: Sería la superación de Bergoglio por la izquierda, tamizada por los aires fríos de Luxemburgo, que lo alejarían de un peronismo anticapitalista. Sería más abierto en temas de moral y probablemente enfriaría el concepto de la «iglesia pobre para los pobres» del papa argentino.
EN CONTRA: Ser jesuita es su máximo obstáculo. Resultaría impensable escoger dos pontífices seguidos de la misma orden religiosa. En estos momentos, a pesar del auge pastoral y teológico de Hollerich, su condición ignaciana lo descarta.
HA DICHO: «Tenemos que aceptar a todas las personas y hacerles sentir el amor de Dios. Si lo sienten, estoy seguro de que cambiará algo en su corazón. Los homosexuales deben sentirse bienvenidos en nuestra casa. De lo contrario, se irán.»

FRIDOLIN AMBONGO: El ‘Tata’ cardenal, el único papa negro posible
No presenta el continente africano un candidato claro. Sarah está fuera por sus críticas a Francisco y el curial Turkson no aparece con posibilidades. Sólo queda el congoleño de Kinshasa, este cardenal de 65 años que ha formado parte del Consejo de Cardenales de Francisco. La iglesia africana representa actualmente, en cuanto a su episcopado, el sector más conservador de la Iglesia. Y Ambongo no ocultó su rechazo a la posibilidad de bendecir parejas homosexuales que se decretó con la declaración doctrinal Fiducia Supplicans.
A FAVOR: Es un hombre de gran carisma, al que en el Congo llaman Tata cardenal (papá cardenal en lingala). Representa una Iglesia en crecimiento que contrasta con el secularizado Occidente. Si fuese la hora de un papa negro este sería indudablemente el cardenal Ambongo.
EN CONTRA: Su franqueza y poca diplomacia que le ha hecho entrar en más de un conflicto con las autoridades de su país, así como con el cercano mundo islámico. También se le acusa de autoritario y ambicioso.
HA DICHO: «No debemos contentarnos. Debemos ayudar a Europa a redescubrir a Jesucristo, en una solidaridad personal. Tenemos sacerdotes que enviamos a las diócesis europeas. Podemos mejorar aún más esta colaboración».

LUIS ANTONIO TAGLE: La sombra de Cáritas del cardenal Chito
Si hay una iglesia que florece es la asiática y dentro de ella, obviamente, la filipina. Tagle, al que en Manila llamaban el cardenal Chito, fue llamado por Francisco para que se incorporase a la curia como Prefecto para la Evangelización de los Pueblos. Carismático, buen orador, muy cercano a Francisco, era el más destacado papable hace un par de años, aunque sus acciones bajaron últimamente en el organigrama bergogliano.
A FAVOR: Sus 67 años, su marcado acento social, así como su ascendencia entre la nómina cardenalicia asiática e iberoamericana le pueden rehabilitar en su carrera al papado. Sus posturas contra el aborto y la eutanasia han sido claras y su equilibrismo en otros temas morales lo encasillarían en un centrismo conciliador de posiciones.
EN CONTRA: Su desempeño como presidente de Cáritas Internacional quedó salpicado por una auditoría externa que reveló graves deficiencias financieras y administrativas, que obligaron al Papa a relevar toda su directiva. Ese escándalo, aunque no se le acusase de corrupción, lastró su carrera hacia el papado.
HA DICHO: Respecto a la ley filipina que legalizaba el aborto manifestó que era «inadecuado y trágico, pero no debemos considerarlo como una derrota de la verdad, porque la verdad prevalecerá, sobre todo la verdad sobre la vida humana, sobre el matrimonio y sobre la familia».

ROBERT W. MCELROY: El candidato para la guerra contra Trump
Así como los católicos de pie estadounidenses y algunos de sus obispos son una de las anclas del poder de Trump, los cardenales se escoran más hacia la izquierda. El más progresista de todos sería este cardenal de Washington de 71 años. Si el cónclave quisiese posicionarse en contra del trumpismo no tendría mejor opción que la de este purpurado. Raro sería que la Iglesia Católica optase por una beligerancia tan manifiesta, por lo que, ante la situación geopolítica actual, las acciones de un papa norteamericano cotizan más bien a la baja.
A FAVOR: Su postura contraria a las deportaciones migratorias de Trump y su aperturismo doctrinal y pastoral le convirtieron en un líder social en su anterior destino episcopal de San Diego. donde defendió a las personas sin hogar y prohibió que cualquier acusado de abusos de menores sirviera en el clero de la diócesis.
EN CONTRA: Demasiado progresista y poco diplomático para conseguir una mayoría cardenalicia. Sus opciones son muy lejanas, pero si el cónclave quisiese dar un aldabonazo aperturista sería el primer candidato.
HA DICHO: «La distinción entre orientación y actividad no puede ser el foco principal de tal abrazo pastoral porque inevitablemente sugiere dividir a la comunidad LGBT en aquellos que se abstienen de la actividad sexual y aquellos que no lo hacen».

JUAN JOSÉ OMELLA: El kingmaker que medió en el procés
Si un obispo español se parece a Francisco este sería el cardenal Omella. Además, en los últimos años ha gozado de una notable presencia en Roma al formar parte del Consejo de Cardenales. Puede que no sea papable, pero será sin duda uno de los grandes electores, tanto por su ascendencia ante gran número de cardenales y por sus dotes de gran componedor.
A FAVOR: Su campechanía y su socarronería aragonesa le harían ser un papa muy popular. Además, tiene la veteranía suficiente para amalgamar posturas y salir vencedor en caso de un enquistamiento electoral. Podría ser un papa de transición.
EN CONTRA: Sus 79 años. Nunca se eligió a un papa con esa edad. A pesar de ello, goza de una salud de hierro, circunstancia que también se ha tenido en cuenta en más de un cónclave. Luego está su postura en el procés catalán, que no contentó ni a unos ni a otros.
HA DICHO: En los años del independentismo catalán pretendió mediar y no se cansó de insistir en una idea: «Ayunemos de todo aquello que crea división. Tenemos que querernos más, estar más unidos unos a otros». No tuvo éxito.

CRISTÓBAL LÓPEZ ROMERO: Un español de Rabat y de perfil progresista
Parecería una elección estrafalaria la del cardenal de Rabat. Una diócesis con tan sólo 22.000 fieles. Pero este salesiano nacido en 1952 ha vivido en España, concretamente en Cataluña, en Paraguay, Bolivia y Marruecos. Podría acoger gran voto hispanoamericano y africano, por un lado; y gran parte del voto progresista, por otro.
A FAVOR: Sería una clara apuesta progresista, así como un logro de las órdenes religiosas, muy mimadas en el pontificado de Francisco. Los salesianos serían la otra gran congregación religiosa con poder que alcanzase el papado después de un miembro de la Compañía de Jesús.
EN CONTRA: Demasiado progresista y simpatizante del mundo nacionalista catalán, con el que ha mantenido bastantes contactos, tras sus largos años de estancia en Barcelona.
HA DICHO: Sorprendieron sus declaraciones después de la irrupción del papa Francisco en la basílica papal sin su atuendo pontificio: «Cuando he leído algunas reacciones ante las imágenes del Papa sin sotana, he pensado: sí, el Papa, debajo de la sotana, lleva pantalones, ¡y parece que los lleva bien puestos!».
REDACCIÓN: Pedro Escola Bautista / CNP 21.616
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