Internacional

«Grillete» un tormento físico y emocional, para los inmigrantes

Melissa*, camina despacio. Dos lesiones en su tobillo derecho condicionan su andar. Si acelera el paso, el ruedo de su pantalón roza con su carne viva. Se trata de dos heridas que, además de marcarle la piel, dejaron una cicatriz en su corazón.

Desde hace siete meses esta migrante venezolana, de 28 años, vive en la ciudad de Las Vegas en Estados Unidos (EEUU). Está libre, pero el Gobierno vigila sus pasos, las 24 horas del día, a través de un grillete electrónico que le colocaron en su tobillo. El impacto mental y físico que le ha causado este aparato tambalea a diario su autoestima.

“Emocionalmente lo del grillete te pega mucho. Los primeros días lloraba a cada momento, mi amor propio estaba por el piso. A los cuatro meses de usarlo, se me hicieron dos heridas en mi tobillo derecho, así que las autoridades me lo cambiaron al izquierdo y actualmente tengo rosetones. Llevar grillete es una experiencia traumática que afecta tu salud mental y física”.

“En mi caso no me puedo alejar más de 76 millas (122,31 km) de mi casa y si quiero salir de Las Vegas, por cuestiones de mudanza, debo solicitar un traslado. Aunque yo entré y me dieron una orden de deportación, solicité asilo y eso me ampara. Ahora queda esperar si me lo aprueban. Mientras tanto, cada 15 días me llaman para monitorearme»

Melisa no trabajó sus primeros cuatro meses en suelo americano. Las miradas acusadoras de algunas personas la intimidaban en la calle.

Melisa desconoce cuándo le quitarán el grillete. Hasta ahora ha cumplido con todos los requerimientos de las autoridades.

Sin embargo, la posibilidad de una deportación es un tema que le causa miedo.

*Por solicitud de la entrevistada, su nombre fue cambiado.

📷 El Pitazo
Fuente: entrevista realizada por El Pitazo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *