Opinión

El 28J el Pueblo Votó y Habló: Quiere Paz

Alfredo González, Trabajador Petrolero

“Nadie va a perturbar la paz, y la justicia prevalecerá”, Nicolás Maduro – Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela

El pasado 28 de Julio se llevó a cabo las elecciones presidenciales para elegir al presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela. Esa fecha fue fijada por el Consejo Nacional Electoral (CNE) tras la finalización de la Gran Jornada de Diálogo Nacional, liderada por la Asamblea Nacional, donde se discutieron las distintas propuestas de los diferentes sectores de la vida nacional, entre ellos partidos políticos, grupos de electores y precandidatos presidenciales de las distintas toldas políticas, sector empresarial, cultores y académicos, representantes de la clase trabajadora, grupos religiosos y demás sectores del país; para elaborar el calendario electoral y celebrar elecciones libres y transparentes de los comicios presidenciales 2024.

El pueblo venezolano, dentro de una democracia participativa y protagónica, ejerció su derecho al voto. Se vivió una jornada electoral marcada por la alta participación, asistencia de observadores y veedores internacionales del proceso eleccionario, y máxima seguridad garantizada por los efectivos del Plan República y cuerpos de seguridad del país.

Luego del cierre oficial de los centros de votación, el CNE anuncio el primer boletín oficial, con una tendencia contundente e irreversible, donde el Presidente Nicolás Maduro logró la victoria con el 51,20% de los votos emitidos y fue reelecto como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela para el período 2025-2031. Las encuestas y estudios de opinión pronosticaban estos resultados, en especial por el desarrollo de la campaña electoral de la oposición que no presentó ninguna propuesta que se contrapusiera con el Plan de Gobierno dentro de la campaña del Presidente Nicolás Maduro como candidato del PSUV y el GPPSB.

La campaña electoral se desarrollo ante amenazas desmedidas, por parte del sector retrogrado de la oposición, de intento de sabotaje del servicio eléctrico, así como planes para atacar infraestructura vital del país, como derribamiento del Puente sobre el Rio Orinoco. La oposición desarrollo una descabezada campaña electoral, encontrándose perdida en su propio laberinto. Se presento sin un liderazgo propio, ni con un plan de gobierno; y no pudo aglutinar a sus adeptos. La campaña opositora se centro mayoritariamente en las redes sociales, ya que la derecha nacional e internacional controla gran parte de las plataformas digitales, haciendo creer a sus seguidores una realidad paralela de una ilusoria ventaja dando sensación de triunfo virtual, creando mensajes burdos de una supuesta negociación ante un gobierno de transición. Nunca dijeron aceptar los resultados del proceso eleccionario y por el contrario hacían alusión que habría un fraude electoral.

Tras el anuncio del primer boletín oficial del CNE sobre los resultados que daban ganador al presidente Nicolás Maduro, la oposición vocifero fraude sin aportar ni una sola prueba, y con ello sustentaron su verdadera intención la de promover acciones violentas y desestabilizadoras, pretendiendo repetir “la salida”, del 2014; liderada por Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado, que dejo más de 40 muertos, 800 heridos y miles de perdidas en daños materiales a instituciones y dependencias del estado venezolano. A través de una cruzada  “cyber-psicológica” han impuesto una neurosis colectiva e inoculado un odio inhumano y sanguinario en sus seguidores, adictos a las redes sociales; quienes como autómatas asumen actitudes disociadas y cometen actos vandálicos.

El Gobierno Bolivariano, amparado en los preceptos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y las leyes vigentes; les salió al paso a las nefastas intensiones de la oposición, aplicando la justicia respetando el estado de derecho, logrando contrarrestar las “guarimbas” y acciones violentas manteniendo el orden público y preservando la paz. (“candelita que se prenda, candelita que se apaga”).

Una vez más, el pueblo venezolano dio un ejemplo al mundo por el civismo que se impuso durante la jornada electoral. La gran parte del pueblo venezolano, que con el ejercicio del derecho político participó y votó, haciendo victorioso al Presidente Nicolás Maduro al ser reelecto; siendo mayoría es quien hará respetar los resultados, en contra de la insistente e insolente agresión de aquellos que nunca han respetado la voluntad del pueblo y han pretendido retomar el poder por vía antidemocrática.

Con los resultados del 28 de julio son muchas las lecturas, una de ellas es que el Pueblo ha reiterado su vocación democrática y que a pesar de las diferencias políticas debemos mantener la convivencia de acuerdo a los valores republicanos establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. El Pueblo venezolano, ejerciendo la democracia participativa y protagónica; votó por la Paz.

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